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(OSV News) — Mientras los astronautas de la primera misión tripulada de la NASA en sobrevolar la Luna en medio siglo han despertado asombro, reflexión y oración al alcanzar su punto de máxima aproximación a la Luna, el piloto del equipo recordó a la Tierra el mandamiento de Jesucristo de amar tanto a Dios como al prójimo.
“A medida que nos acercamos al punto más cercano a la Luna y más lejano de la Tierra, y mientras continuamos desvelando los misterios del cosmos, me gustaría recordarles uno de los misterios más importantes que existen allí en la Tierra: el amor”, dijo el astronauta Victor Glover, piloto de la misión Artemis II, dirigiéndose al control de tierra el 6 de abril desde a bordo de la nave espacial Orion de la NASA, bautizada “Integrity” (Integridad).
“Cristo dijo, en respuesta a cuál era el mandamiento más importante, que era amar a Dios con todo tu ser”, dijo Glover. “Y él también, como gran maestro, dijo que el segundo es igual a ese. Y ese es amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Glover, un cristiano que ha hablado públicamente sobre su fe –citando el Salmo 30 durante su anterior misión a la Estación Espacial Internacional–, compartió ese mensaje minutos antes de que la cápsula Integrity se enfrentara a una interrupción prevista de 40 minutos en la comunicación con el control de tierra, al pasar la nave espacial por detrás de la Luna, lo que bloqueó las señales de radio y láser.
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La nave despegó el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, para un viaje de 10 días que llevó a la tripulación a dar la vuelta a la Luna, recorriendo 695.081 millas desde el despegue hasta el amerizaje en el océano Pacífico frente a la costa de San Diego.
La misión Artemis II recorrió una distancia máxima de 252.760 millas desde la Tierra, es decir, más de 4.100 millas más allá de la misión Apolo 13 de 1970.
Acompañan a Glover en el espacio el comandante Reid Wiseman y dos especialistas de misión: Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quien se convierte en el primer ciudadano de esa nación en emprender una misión lunar.
Las prioridades de la misión Artemis II se centran en preparar la exploración del espacio profundo por parte de seres humanos y sentar las bases para lo que la NASA denomina “una presencia sostenida en la Luna”.
Dado que el vuelo tiene lugar en medio de conflictos y tensiones geopolíticas generalizados –desde Ucrania hasta una guerra en expansión en Oriente Medio–, las palabras de Glover hicieron eco ha comentarios sobre cómo esta misión lunar también está reafirmando la dignidad humana, así como la necesidad tanto de unidad como de gratitud en medio de conflictos arraigados.
Glover, desde la nave especial, le dijo a CBS el 5 de abril, “al adentrarnos en el Domingo de Pascua, pensando en todas las culturas de todo el mundo –independientemente de si lo celebran o no, de si creen en Dios o no– esta es una oportunidad para que recordemos dónde estamos, quiénes somos, que somos lo mismo y que debemos superar esto juntos”.
“Cuando leo la Biblia y contemplo todas las cosas asombrosas que se hicieron por nosotros quienes fuimos creados, veo este lugar increíble, esta nave espacial”, dijo. “Ustedes se están comunicando con nosotros porque nos encontramos en una nave espacial muy lejos de la Tierra; pero ustedes están en una nave espacial llamada Tierra, la cual fue creada para brindarnos un lugar donde habitar en el universo”.
Y añadió: “Tal vez la distancia que nos separa de ustedes les haga pensar que lo que hacemos es algo especial; pero, en realidad, nosotros estamos a la misma distancia de ustedes. Y lo que intento decirles –simplemente confíen en mí– es que ustedes son especiales”.
Glover –el primer astronauta de raza negra en orbitar la Luna– señaló a “todo este vacío”, “toda esta inmensidad de la nada” al que “llamamos universo”, y describió la Tierra como “este oasis, este lugar hermoso” donde “tenemos el privilegio de coexistir”.
En declaraciones a BBC News antes de la misión lunar, Glover comentó: “Cuando estemos detrás de la Luna, sin contacto con nadie, tomémoslo como una oportunidad. Recen, tengan esperanza, envíen sus buenos pensamientos y sentimientos para que logremos restablecer el contacto con la tripulación”.
Instantes antes del 6 de abril, fecha en que se produjo la pérdida de señal –que finalizó según lo previsto, con la tripulación emergiendo a salvo en su trayectoria de regreso a casa–, Glover dijo: “Mientras nos preparamos para perder la comunicación por radio, aún podemos sentir su cariño desde la Tierra. Y a todos ustedes, allá abajo en la Tierra y alrededor de ella, los queremos desde la Luna”.
“Houston, recibido”, respondió control terrestre. “Nos vemos al otro lado”.
Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Sígala en X: @GinaJesseReina
Piloto de la misión Artemis II predica el mandamiento al amor de Cristo durante sobrevuelo lunar #Catholic – ![]()
(OSV News) — Mientras los astronautas de la primera misión tripulada de la NASA en sobrevolar la Luna en medio siglo han despertado asombro, reflexión y oración al alcanzar su punto de máxima aproximación a la Luna, el piloto del equipo recordó a la Tierra el mandamiento de Jesucristo de amar tanto a Dios como al prójimo.
“A medida que nos acercamos al punto más cercano a la Luna y más lejano de la Tierra, y mientras continuamos desvelando los misterios del cosmos, me gustaría recordarles uno de los misterios más importantes que existen allí en la Tierra: el amor”, dijo el astronauta Victor Glover, piloto de la misión Artemis II, dirigiéndose al control de tierra el 6 de abril desde a bordo de la nave espacial Orion de la NASA, bautizada “Integrity” (Integridad).
“Cristo dijo, en respuesta a cuál era el mandamiento más importante, que era amar a Dios con todo tu ser”, dijo Glover. “Y él también, como gran maestro, dijo que el segundo es igual a ese. Y ese es amar a tu prójimo como a ti mismo”.
Glover, un cristiano que ha hablado públicamente sobre su fe –citando el Salmo 30 durante su anterior misión a la Estación Espacial Internacional–, compartió ese mensaje minutos antes de que la cápsula Integrity se enfrentara a una interrupción prevista de 40 minutos en la comunicación con el control de tierra, al pasar la nave espacial por detrás de la Luna, lo que bloqueó las señales de radio y láser.
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La nave despegó el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, para un viaje de 10 días que llevó a la tripulación a dar la vuelta a la Luna, recorriendo 695.081 millas desde el despegue hasta el amerizaje en el océano Pacífico frente a la costa de San Diego.
La misión Artemis II recorrió una distancia máxima de 252.760 millas desde la Tierra, es decir, más de 4.100 millas más allá de la misión Apolo 13 de 1970.
Acompañan a Glover en el espacio el comandante Reid Wiseman y dos especialistas de misión: Christina Koch y el astronauta canadiense Jeremy Hansen, quien se convierte en el primer ciudadano de esa nación en emprender una misión lunar.
Las prioridades de la misión Artemis II se centran en preparar la exploración del espacio profundo por parte de seres humanos y sentar las bases para lo que la NASA denomina “una presencia sostenida en la Luna”.
Dado que el vuelo tiene lugar en medio de conflictos y tensiones geopolíticas generalizados –desde Ucrania hasta una guerra en expansión en Oriente Medio–, las palabras de Glover hicieron eco ha comentarios sobre cómo esta misión lunar también está reafirmando la dignidad humana, así como la necesidad tanto de unidad como de gratitud en medio de conflictos arraigados.
Glover, desde la nave especial, le dijo a CBS el 5 de abril, “al adentrarnos en el Domingo de Pascua, pensando en todas las culturas de todo el mundo –independientemente de si lo celebran o no, de si creen en Dios o no– esta es una oportunidad para que recordemos dónde estamos, quiénes somos, que somos lo mismo y que debemos superar esto juntos”.
“Cuando leo la Biblia y contemplo todas las cosas asombrosas que se hicieron por nosotros quienes fuimos creados, veo este lugar increíble, esta nave espacial”, dijo. “Ustedes se están comunicando con nosotros porque nos encontramos en una nave espacial muy lejos de la Tierra; pero ustedes están en una nave espacial llamada Tierra, la cual fue creada para brindarnos un lugar donde habitar en el universo”.
Y añadió: “Tal vez la distancia que nos separa de ustedes les haga pensar que lo que hacemos es algo especial; pero, en realidad, nosotros estamos a la misma distancia de ustedes. Y lo que intento decirles –simplemente confíen en mí– es que ustedes son especiales”.
Glover –el primer astronauta de raza negra en orbitar la Luna– señaló a “todo este vacío”, “toda esta inmensidad de la nada” al que “llamamos universo”, y describió la Tierra como “este oasis, este lugar hermoso” donde “tenemos el privilegio de coexistir”.
En declaraciones a BBC News antes de la misión lunar, Glover comentó: “Cuando estemos detrás de la Luna, sin contacto con nadie, tomémoslo como una oportunidad. Recen, tengan esperanza, envíen sus buenos pensamientos y sentimientos para que logremos restablecer el contacto con la tripulación”.
Instantes antes del 6 de abril, fecha en que se produjo la pérdida de señal –que finalizó según lo previsto, con la tripulación emergiendo a salvo en su trayectoria de regreso a casa–, Glover dijo: “Mientras nos preparamos para perder la comunicación por radio, aún podemos sentir su cariño desde la Tierra. Y a todos ustedes, allá abajo en la Tierra y alrededor de ella, los queremos desde la Luna”.
“Houston, recibido”, respondió control terrestre. “Nos vemos al otro lado”.
Gina Christian es reportera multimedia de OSV News. Sígala en X: @GinaJesseReina