Encíclica: Las opiniones del Papa León sobre la teoría de la guerra justa y la histórica disculpa de la Iglesia por la esclavitud #Catholic – CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — En su primera encíclica, el Papa León XIV aprovechó una amplia reflexión sobre la inteligencia artificial para cuestionar si el marco de la guerra justa de la Iglesia Católica, vigente desde hace siglos, sigue siendo válido en la guerra moderna, y para pedir perdón por el papel de la Iglesia en la esclavitud.
La encíclica del Santo Padre, titulada “Magnifica Humanitas” (“Magnífica Humanidad”), se centra principalmente en el desarrollo ético de la inteligencia artificial y los peligros que plantean las armas autónomas, el poder tecnológico concentrado y la erosión de la dignidad humana. Pero en el documento, el Papa León también hace varias intervenciones más amplias sobre la guerra, la violencia y la injusticia histórica.
Al abordar estos temas, cuestionó la enseñanza católica sobre la teoría de la guerra justa en la guerra moderna y abordó la esclavitud de una manera sin precedentes.

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La teoría de la guerra justa, desarrollada en gran medida a través de los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, ha sido aceptada durante siglos dentro de la doctrina católica para determinar si la guerra podría justificarse moralmente bajo condiciones estrictas. Establece que una nación debe hacer todo lo posible por evitar la violencia, considerando el costo humano, una causa justa y el esfuerzo por entablar negociaciones diplomáticas. Recientemente ha sido invocada por la administración Trump para justificar el conflicto en curso en el Medio Oriente.
Pero el Papa León escribió que la teoría se ha vuelto cada vez más inadecuada en una era marcada por el armamento avanzado y la inteligencia artificial y “ahora está desactualizada” (el pontífice usó la palabra “outdated” en inglés, que también se puede traducir como “desfasada”. Cabe mencionar que el párrafo en cuestión de la versión en español de la encíclica explica esto de la siguiente manera: “Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”).
“La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón”, escribió el Papa León. “El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles”.
El pontífice también introdujo criterios adicionales que, según él, deben tenerse en cuenta antes de recurrir a la guerra, entre ellos garantizar una cadena de responsabilidad clara cuando se utilizan tecnologías automatizadas en combate, establecer un “tiempo del juicio moral” en una era en la que la inteligencia artificial puede acelerar las decisiones militares y salvaguardar a los civiles.
En otra parte de la encíclica, el Papa León abordó la participación de la Iglesia Católica en el “flagelo de la esclavitud” en términos más amplios que muchos de sus predecesores. Los papas anteriores se han disculpado por casos más específicos, como la participación cristiana en el comercio transatlántico de esclavos, pero el Papa León pareció enmarcar la responsabilidad de la Iglesia en términos más institucionales.
“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor”, escribió. “Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.
Los comentarios del Papa llamaron inmediatamente la atención porque ambos temas –la teoría de la guerra justa y la responsabilidad institucional por la esclavitud– representan enfoques novedosos. Anna Rowlands, profesora de teología política y doctrina social católica en Durham University en Inglaterra, habló con Catholic News Service sobre la importancia de las declaraciones del Papa y cómo encajan dentro de los temas más amplios de “Magnifica Humanitas”.
Esta entrevista ha sido editada para mayor claridad y brevedad:
CNS: Hablando del hecho de que esta primera encíclica aborda muchos de los temas que ha planteado a lo largo de su papado, algo que realmente nos llamó la atención fue su teoría de la guerra justa y cómo dijo que estaba desactualizada (según la traducción en inglés de la encíclica). Me gustaría conocer su opinión al respecto. Si está desactualizada, ¿habrá una nueva teoría que la reemplace? ¿Ve elementos de eso a lo largo de esta encíclica
Rowlands: Bueno, en realidad, el Papa León se suma a una conversación que lleva tiempo desarrollándose a través de encíclicas recientes y documentos eclesiásticos más amplios sobre cómo mantenemos exactamente el dinamismo del compromiso de la Iglesia con la paz como el único y verdadero objetivo final a la vista. Así que la tradición de la guerra justa se desarrolló, obviamente, desde la Iglesia primitiva, desde los primeros siglos –incluida la contribución muy significativa de Agustín a ella, la contribución de Santo Tomás de Aquino– y luego, en la era moderna, esa tradición se desarrolló para tratar de averiguar cómo mantener la paz en el mundo y fomentar la idea de que se podían construir comunidades humanas sostenibles, estables y comprometidas con la justicia.
Así que la pregunta es: ¿en qué medida la teoría de la guerra justa –que es una teoría, una forma de pensar colectivamente sobre cómo alcanzar esos fines– sirve como marco, como una especie de arquitectura moral para pensar en el mundo en el que vivimos hoy?
Y en los últimos papados –no solo el del Papa León en este momento, sino en los últimos papados– ha habido un intento de reevaluar la utilidad de esa teoría para el mundo moderno. Sin rechazar la teoría de plano, la valoración ha sido: a veces puede ser demasiado fácil invocar la teoría de la guerra justa en el mundo en el que vivimos ahora, demasiado rápido para justificar la violencia, la intervención y la fuerza, en lugar de hacer una pausa y tomar distancia de ella.
Así que la pregunta es: ¿puede la teoría de la guerra justa utilizarse a veces para justificar la violencia donde tal vez queramos ver paz? No es que la Iglesia haya rechazado esa tradición –y vimos al Papa León hacerlo muy recientemente–; él se basó en la tradición de la guerra justa en relación con Irán y el conflicto allí, para decir que debemos recordar que esto no cumple con los criterios de la teoría de la guerra justa. Eso es lo que muchos de los obispos estadounidenses –los obispos de EE.UU.– también están diciendo. Así que seguimos basándonos en eso. Se puede ver su utilidad e importancia ahí.
Pero lo que hace la encíclica es decir que no confiemos solo en eso y que debemos continuar este discernimiento permanente sobre el desempeño moral de la teoría de la guerra justa. ¿En qué medida nos ayuda a alcanzar los verdaderos fines, que son una paz justa para todos dentro de un orden global y también dentro de las naciones? Y así, en este momento, la encíclica nos insta a decir que no se puede utilizar la teoría de la guerra justa como un medio legítimo para precipitarse hacia la agresión y la violencia; y que necesitamos encontrar algo así como una teoría de la guerra justa plus para alcanzar verdaderamente los fines de la paz justa. Recuerden, ese es el enfoque. No es solo una consideración de libro de texto que nos permita legitimar la dominación.
Y lo que es realmente importante aquí es que él está evaluando la teoría de la guerra justa en una era tecnológica. Porque todo en este documento analiza lo que significa vivir en un tiempo, una era, un momento en el que la tecnología –estamos aquí sentados con micrófonos, ahora tú estás frente a una computadora portátil– está totalmente presente en esta conversación.
¿Cómo afecta eso a la guerra Y él deja muy claro que conduce a la despersonalización, conduce a una aceleración, a una rapidez en las decisiones. Y parece significar que tenemos una comprensión mucho menos tangible de lo que realmente implica cualquier uso de la violencia –incluso si fuera en defensa propia, legítima– y de cómo se crean intervalos de reflexión, verdadera transparencia y rendición de cuentas. Así que, si leen la sección del documento que sigue a su crítica de la teoría de la guerra justa, él establece algunas condiciones –las llama criterios de juicio– que nos ayudan a considerar qué haríamos ahora dado el contexto de la guerra moderna en el que nos encontramos. Así que quiere que evaluemos moralmente tanto la práctica como la teoría, casi mirando más allá de ellas hacia un marco que las abarca pero que nos lleva más allá. Y nos ofrece nuevos criterios para una era de guerra altamente impulsada por la tecnología.
CNS: Otra cosa que nos pareció muy interesante fue –creo que este fue uno de los raros momentos en los que lo vimos pedir perdón por la tolerancia de larga data de la Iglesia hacia la esclavitud. ¿Podrías hablarme un poco qué pensaste de eso y si crees que era el momento adecuado? ¿Crees que realmente tendrá un impacto?
Rowlands: Sí. Cuando leí por primera vez esos párrafos del documento, me impactaron mucho. Y me impactaron por dos razones desde dos perspectivas diferentes. Una es que las disculpas que la Iglesia ha ofrecido a los esclavos en el pasado –desde la época de Juan Pablo II en adelante, incluidas las del Papa Francisco– han sido, en general, expresiones del más profundo dolor y arrepentimiento por la participación de cristianos individuales en la legitimación de lo que siempre es la propiedad ilegítima y la subyugación de otro ser humano. Lo que hace este texto es llevarnos un poco más allá hacia el debate sobre la Iglesia y el lenguaje de la Iglesia, no solo sobre los cristianos individuales.
Así que hay un sentido mucho mayor de responsabilidad colectiva por lo que se hace en nombre de la Iglesia. Hay un cambio en el marco lingüístico aquí que, en mi opinión, tiene que ver con llevar el tema de la esclavitud y el legado de la esclavitud a un espacio colectivo de rendición de cuentas, responsabilidad y discernimiento.
Esto enlaza con la segunda parte que más me llamó la atención, que es que no se trata solo de un momento repentino de pedir perdón por la esclavitud; sino que se da en el contexto de pensar en la esclavitud contemporánea hoy y en el hecho de que, en una era tecnológica donde existen nuevas formas de subyugación y esclavitud, la Dra. (Leocadie) Lushombo habló hoy en su intervención sobre esas nuevas formas de esclavitud en la era digital: las industrias extractivas, la minería, la trata de personas, etc. Básicamente nos está diciendo: no queremos encontrarnos dentro de 100 años en otro momento de la historia en el que, una vez más, tengamos que pedir perdón por no haber abordado la esclavitud de nuestra propia era hoy. Así que está diciendo que, si voy a hablar con autoridad –habiendo comprendido ahora la urgencia del asunto–, también debo enfrentarme al pasado histórico.
Encíclica: Las opiniones del Papa León sobre la teoría de la guerra justa y la histórica disculpa de la Iglesia por la esclavitud #Catholic - <img width="150" height="150" src="https://beaconnj.org/wp-content/uploads/2026/06/esp_POPE-ENCYCLICAL-1820368-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail size-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://beaconnj.org/wp-content/uploads/2026/06/esp_POPE-ENCYCLICAL-1820368-150x150.jpg 150w, https://beaconnj.org/wp-content/uploads/2026/06/esp_POPE-ENCYCLICAL-1820368-480x480.jpg 480w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" /><p>CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — En su primera encíclica, el Papa León XIV aprovechó una amplia reflexión sobre la inteligencia artificial para cuestionar si el marco de la guerra justa de la Iglesia Católica, vigente desde hace siglos, sigue siendo válido en la guerra moderna, y para pedir perdón por el papel de la Iglesia en la esclavitud.</p> <p>La encíclica del Santo Padre, titulada “Magnifica Humanitas” (“Magnífica Humanidad”), se centra principalmente en el desarrollo ético de la inteligencia artificial y los peligros que plantean las armas autónomas, el poder tecnológico concentrado y la erosión de la dignidad humana. Pero en el documento, el Papa León también hace varias intervenciones más amplias sobre la guerra, la violencia y la injusticia histórica.</p> <p>Al abordar estos temas, cuestionó la enseñanza católica sobre la teoría de la guerra justa en la guerra moderna y abordó la esclavitud de una manera sin precedentes.</p> <hr> <h6 style="text-align: center;"><a href="https://beaconnj.org/subscribe/" target="_blank" rel="noopener"><span data-olk-copy-source="MessageBody">Para suscribirse a nuestro boletín electrónico semanal, haga click aquí.</span></a></h6> <hr> <p>La teoría de la guerra justa, desarrollada en gran medida a través de los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, ha sido aceptada durante siglos dentro de la doctrina católica para determinar si la guerra podría justificarse moralmente bajo condiciones estrictas. Establece que una nación debe hacer todo lo posible por evitar la violencia, considerando el costo humano, una causa justa y el esfuerzo por entablar negociaciones diplomáticas. Recientemente ha sido invocada por la administración Trump para justificar el conflicto en curso en el Medio Oriente.</p> <p>Pero el Papa León escribió que la teoría se ha vuelto cada vez más inadecuada en una era marcada por el armamento avanzado y la inteligencia artificial y “ahora está desactualizada” (el pontífice usó la palabra “outdated” en inglés, que también se puede traducir como “desfasada”. Cabe mencionar que el párrafo en cuestión de la versión en español de la encíclica explica esto de la siguiente manera: “Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”).</p> <p>“La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón”, escribió el Papa León. “El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles”.</p> <p>El pontífice también introdujo criterios adicionales que, según él, deben tenerse en cuenta antes de recurrir a la guerra, entre ellos garantizar una cadena de responsabilidad clara cuando se utilizan tecnologías automatizadas en combate, establecer un “tiempo del juicio moral” en una era en la que la inteligencia artificial puede acelerar las decisiones militares y salvaguardar a los civiles.</p> <p>En otra parte de la encíclica, el Papa León abordó la participación de la Iglesia Católica en el “flagelo de la esclavitud” en términos más amplios que muchos de sus predecesores. Los papas anteriores se han disculpado por casos más específicos, como la participación cristiana en el comercio transatlántico de esclavos, pero el Papa León pareció enmarcar la responsabilidad de la Iglesia en términos más institucionales.</p> <p>“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor”, escribió. “Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.</p> <p>Los comentarios del Papa llamaron inmediatamente la atención porque ambos temas –la teoría de la guerra justa y la responsabilidad institucional por la esclavitud– representan enfoques novedosos. Anna Rowlands, profesora de teología política y doctrina social católica en Durham University en Inglaterra, habló con Catholic News Service sobre la importancia de las declaraciones del Papa y cómo encajan dentro de los temas más amplios de “Magnifica Humanitas”.</p> <p>Esta entrevista ha sido editada para mayor claridad y brevedad:</p> <p>CNS: Hablando del hecho de que esta primera encíclica aborda muchos de los temas que ha planteado a lo largo de su papado, algo que realmente nos llamó la atención fue su teoría de la guerra justa y cómo dijo que estaba desactualizada (según la traducción en inglés de la encíclica). Me gustaría conocer su opinión al respecto. Si está desactualizada, ¿habrá una nueva teoría que la reemplace? ¿Ve elementos de eso a lo largo de esta encíclica</p> <p>Rowlands: Bueno, en realidad, el Papa León se suma a una conversación que lleva tiempo desarrollándose a través de encíclicas recientes y documentos eclesiásticos más amplios sobre cómo mantenemos exactamente el dinamismo del compromiso de la Iglesia con la paz como el único y verdadero objetivo final a la vista. Así que la tradición de la guerra justa se desarrolló, obviamente, desde la Iglesia primitiva, desde los primeros siglos –incluida la contribución muy significativa de Agustín a ella, la contribución de Santo Tomás de Aquino– y luego, en la era moderna, esa tradición se desarrolló para tratar de averiguar cómo mantener la paz en el mundo y fomentar la idea de que se podían construir comunidades humanas sostenibles, estables y comprometidas con la justicia.</p> <p>Así que la pregunta es: ¿en qué medida la teoría de la guerra justa –que es una teoría, una forma de pensar colectivamente sobre cómo alcanzar esos fines– sirve como marco, como una especie de arquitectura moral para pensar en el mundo en el que vivimos hoy?</p> <p>Y en los últimos papados –no solo el del Papa León en este momento, sino en los últimos papados– ha habido un intento de reevaluar la utilidad de esa teoría para el mundo moderno. Sin rechazar la teoría de plano, la valoración ha sido: a veces puede ser demasiado fácil invocar la teoría de la guerra justa en el mundo en el que vivimos ahora, demasiado rápido para justificar la violencia, la intervención y la fuerza, en lugar de hacer una pausa y tomar distancia de ella.</p> <p>Así que la pregunta es: ¿puede la teoría de la guerra justa utilizarse a veces para justificar la violencia donde tal vez queramos ver paz? No es que la Iglesia haya rechazado esa tradición –y vimos al Papa León hacerlo muy recientemente–; él se basó en la tradición de la guerra justa en relación con Irán y el conflicto allí, para decir que debemos recordar que esto no cumple con los criterios de la teoría de la guerra justa. Eso es lo que muchos de los obispos estadounidenses –los obispos de EE.UU.– también están diciendo. Así que seguimos basándonos en eso. Se puede ver su utilidad e importancia ahí.</p> <p>Pero lo que hace la encíclica es decir que no confiemos solo en eso y que debemos continuar este discernimiento permanente sobre el desempeño moral de la teoría de la guerra justa. ¿En qué medida nos ayuda a alcanzar los verdaderos fines, que son una paz justa para todos dentro de un orden global y también dentro de las naciones? Y así, en este momento, la encíclica nos insta a decir que no se puede utilizar la teoría de la guerra justa como un medio legítimo para precipitarse hacia la agresión y la violencia; y que necesitamos encontrar algo así como una teoría de la guerra justa plus para alcanzar verdaderamente los fines de la paz justa. Recuerden, ese es el enfoque. No es solo una consideración de libro de texto que nos permita legitimar la dominación.</p> <p>Y lo que es realmente importante aquí es que él está evaluando la teoría de la guerra justa en una era tecnológica. Porque todo en este documento analiza lo que significa vivir en un tiempo, una era, un momento en el que la tecnología –estamos aquí sentados con micrófonos, ahora tú estás frente a una computadora portátil– está totalmente presente en esta conversación.</p> <p>¿Cómo afecta eso a la guerra Y él deja muy claro que conduce a la despersonalización, conduce a una aceleración, a una rapidez en las decisiones. Y parece significar que tenemos una comprensión mucho menos tangible de lo que realmente implica cualquier uso de la violencia –incluso si fuera en defensa propia, legítima– y de cómo se crean intervalos de reflexión, verdadera transparencia y rendición de cuentas. Así que, si leen la sección del documento que sigue a su crítica de la teoría de la guerra justa, él establece algunas condiciones –las llama criterios de juicio– que nos ayudan a considerar qué haríamos ahora dado el contexto de la guerra moderna en el que nos encontramos. Así que quiere que evaluemos moralmente tanto la práctica como la teoría, casi mirando más allá de ellas hacia un marco que las abarca pero que nos lleva más allá. Y nos ofrece nuevos criterios para una era de guerra altamente impulsada por la tecnología.</p> <p>CNS: Otra cosa que nos pareció muy interesante fue –creo que este fue uno de los raros momentos en los que lo vimos pedir perdón por la tolerancia de larga data de la Iglesia hacia la esclavitud. ¿Podrías hablarme un poco qué pensaste de eso y si crees que era el momento adecuado? ¿Crees que realmente tendrá un impacto?</p> <p>Rowlands: Sí. Cuando leí por primera vez esos párrafos del documento, me impactaron mucho. Y me impactaron por dos razones desde dos perspectivas diferentes. Una es que las disculpas que la Iglesia ha ofrecido a los esclavos en el pasado –desde la época de Juan Pablo II en adelante, incluidas las del Papa Francisco– han sido, en general, expresiones del más profundo dolor y arrepentimiento por la participación de cristianos individuales en la legitimación de lo que siempre es la propiedad ilegítima y la subyugación de otro ser humano. Lo que hace este texto es llevarnos un poco más allá hacia el debate sobre la Iglesia y el lenguaje de la Iglesia, no solo sobre los cristianos individuales.</p> <p>Así que hay un sentido mucho mayor de responsabilidad colectiva por lo que se hace en nombre de la Iglesia. Hay un cambio en el marco lingüístico aquí que, en mi opinión, tiene que ver con llevar el tema de la esclavitud y el legado de la esclavitud a un espacio colectivo de rendición de cuentas, responsabilidad y discernimiento.</p> <p>Esto enlaza con la segunda parte que más me llamó la atención, que es que no se trata solo de un momento repentino de pedir perdón por la esclavitud; sino que se da en el contexto de pensar en la esclavitud contemporánea hoy y en el hecho de que, en una era tecnológica donde existen nuevas formas de subyugación y esclavitud, la Dra. (Leocadie) Lushombo habló hoy en su intervención sobre esas nuevas formas de esclavitud en la era digital: las industrias extractivas, la minería, la trata de personas, etc. Básicamente nos está diciendo: no queremos encontrarnos dentro de 100 años en otro momento de la historia en el que, una vez más, tengamos que pedir perdón por no haber abordado la esclavitud de nuestra propia era hoy. Así que está diciendo que, si voy a hablar con autoridad –habiendo comprendido ahora la urgencia del asunto–, también debo enfrentarme al pasado histórico.</p> - <img width="150" height="150" src="https://beaconnj.org/wp-content/uploads/2026/06/esp_POPE-ENCYCLICAL-1820368-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail size-thumbnail wp-post-image" alt="" decoding="async" srcset="https://beaconnj.org/wp-content/uploads/2026/06/esp_POPE-ENCYCLICAL-1820368-150x150.jpg 150w, https://beaconnj.org/wp-content/uploads/2026/06/esp_POPE-ENCYCLICAL-1820368-480x480.jpg 480w" sizes="(max-width: 150px) 100vw, 150px" />CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — En su primera encíclica, el Papa León XIV aprovechó una amplia reflexión sobre la inteligencia artificial para cuestionar si el marco de la guerra justa de la Iglesia Católica, vigente desde hace siglos, sigue siendo válido en la guerra moderna, y para pedir perdón por el papel de la Iglesia en la esclavitud. La encíclica del Santo Padre, titulada “Magnifica Humanitas” (“Magnífica Humanidad”), se centra principalmente en el desarrollo ético de la inteligencia artificial y los peligros que plantean las armas autónomas, el poder tecnológico concentrado y la erosión de la dignidad humana. Pero en

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — En su primera encíclica, el Papa León XIV aprovechó una amplia reflexión sobre la inteligencia artificial para cuestionar si el marco de la guerra justa de la Iglesia Católica, vigente desde hace siglos, sigue siendo válido en la guerra moderna, y para pedir perdón por el papel de la Iglesia en la esclavitud.

La encíclica del Santo Padre, titulada “Magnifica Humanitas” (“Magnífica Humanidad”), se centra principalmente en el desarrollo ético de la inteligencia artificial y los peligros que plantean las armas autónomas, el poder tecnológico concentrado y la erosión de la dignidad humana. Pero en el documento, el Papa León también hace varias intervenciones más amplias sobre la guerra, la violencia y la injusticia histórica.

Al abordar estos temas, cuestionó la enseñanza católica sobre la teoría de la guerra justa en la guerra moderna y abordó la esclavitud de una manera sin precedentes.


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La teoría de la guerra justa, desarrollada en gran medida a través de los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, ha sido aceptada durante siglos dentro de la doctrina católica para determinar si la guerra podría justificarse moralmente bajo condiciones estrictas. Establece que una nación debe hacer todo lo posible por evitar la violencia, considerando el costo humano, una causa justa y el esfuerzo por entablar negociaciones diplomáticas. Recientemente ha sido invocada por la administración Trump para justificar el conflicto en curso en el Medio Oriente.

Pero el Papa León escribió que la teoría se ha vuelto cada vez más inadecuada en una era marcada por el armamento avanzado y la inteligencia artificial y “ahora está desactualizada” (el pontífice usó la palabra “outdated” en inglés, que también se puede traducir como “desfasada”. Cabe mencionar que el párrafo en cuestión de la versión en español de la encíclica explica esto de la siguiente manera: “Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”).

“La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón”, escribió el Papa León. “El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles”.

El pontífice también introdujo criterios adicionales que, según él, deben tenerse en cuenta antes de recurrir a la guerra, entre ellos garantizar una cadena de responsabilidad clara cuando se utilizan tecnologías automatizadas en combate, establecer un “tiempo del juicio moral” en una era en la que la inteligencia artificial puede acelerar las decisiones militares y salvaguardar a los civiles.

En otra parte de la encíclica, el Papa León abordó la participación de la Iglesia Católica en el “flagelo de la esclavitud” en términos más amplios que muchos de sus predecesores. Los papas anteriores se han disculpado por casos más específicos, como la participación cristiana en el comercio transatlántico de esclavos, pero el Papa León pareció enmarcar la responsabilidad de la Iglesia en términos más institucionales.

“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor”, escribió. “Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.

Los comentarios del Papa llamaron inmediatamente la atención porque ambos temas –la teoría de la guerra justa y la responsabilidad institucional por la esclavitud– representan enfoques novedosos. Anna Rowlands, profesora de teología política y doctrina social católica en Durham University en Inglaterra, habló con Catholic News Service sobre la importancia de las declaraciones del Papa y cómo encajan dentro de los temas más amplios de “Magnifica Humanitas”.

Esta entrevista ha sido editada para mayor claridad y brevedad:

CNS: Hablando del hecho de que esta primera encíclica aborda muchos de los temas que ha planteado a lo largo de su papado, algo que realmente nos llamó la atención fue su teoría de la guerra justa y cómo dijo que estaba desactualizada (según la traducción en inglés de la encíclica). Me gustaría conocer su opinión al respecto. Si está desactualizada, ¿habrá una nueva teoría que la reemplace? ¿Ve elementos de eso a lo largo de esta encíclica

Rowlands: Bueno, en realidad, el Papa León se suma a una conversación que lleva tiempo desarrollándose a través de encíclicas recientes y documentos eclesiásticos más amplios sobre cómo mantenemos exactamente el dinamismo del compromiso de la Iglesia con la paz como el único y verdadero objetivo final a la vista. Así que la tradición de la guerra justa se desarrolló, obviamente, desde la Iglesia primitiva, desde los primeros siglos –incluida la contribución muy significativa de Agustín a ella, la contribución de Santo Tomás de Aquino– y luego, en la era moderna, esa tradición se desarrolló para tratar de averiguar cómo mantener la paz en el mundo y fomentar la idea de que se podían construir comunidades humanas sostenibles, estables y comprometidas con la justicia.

Así que la pregunta es: ¿en qué medida la teoría de la guerra justa –que es una teoría, una forma de pensar colectivamente sobre cómo alcanzar esos fines– sirve como marco, como una especie de arquitectura moral para pensar en el mundo en el que vivimos hoy?

Y en los últimos papados –no solo el del Papa León en este momento, sino en los últimos papados– ha habido un intento de reevaluar la utilidad de esa teoría para el mundo moderno. Sin rechazar la teoría de plano, la valoración ha sido: a veces puede ser demasiado fácil invocar la teoría de la guerra justa en el mundo en el que vivimos ahora, demasiado rápido para justificar la violencia, la intervención y la fuerza, en lugar de hacer una pausa y tomar distancia de ella.

Así que la pregunta es: ¿puede la teoría de la guerra justa utilizarse a veces para justificar la violencia donde tal vez queramos ver paz? No es que la Iglesia haya rechazado esa tradición –y vimos al Papa León hacerlo muy recientemente–; él se basó en la tradición de la guerra justa en relación con Irán y el conflicto allí, para decir que debemos recordar que esto no cumple con los criterios de la teoría de la guerra justa. Eso es lo que muchos de los obispos estadounidenses –los obispos de EE.UU.– también están diciendo. Así que seguimos basándonos en eso. Se puede ver su utilidad e importancia ahí.

Pero lo que hace la encíclica es decir que no confiemos solo en eso y que debemos continuar este discernimiento permanente sobre el desempeño moral de la teoría de la guerra justa. ¿En qué medida nos ayuda a alcanzar los verdaderos fines, que son una paz justa para todos dentro de un orden global y también dentro de las naciones? Y así, en este momento, la encíclica nos insta a decir que no se puede utilizar la teoría de la guerra justa como un medio legítimo para precipitarse hacia la agresión y la violencia; y que necesitamos encontrar algo así como una teoría de la guerra justa plus para alcanzar verdaderamente los fines de la paz justa. Recuerden, ese es el enfoque. No es solo una consideración de libro de texto que nos permita legitimar la dominación.

Y lo que es realmente importante aquí es que él está evaluando la teoría de la guerra justa en una era tecnológica. Porque todo en este documento analiza lo que significa vivir en un tiempo, una era, un momento en el que la tecnología –estamos aquí sentados con micrófonos, ahora tú estás frente a una computadora portátil– está totalmente presente en esta conversación.

¿Cómo afecta eso a la guerra Y él deja muy claro que conduce a la despersonalización, conduce a una aceleración, a una rapidez en las decisiones. Y parece significar que tenemos una comprensión mucho menos tangible de lo que realmente implica cualquier uso de la violencia –incluso si fuera en defensa propia, legítima– y de cómo se crean intervalos de reflexión, verdadera transparencia y rendición de cuentas. Así que, si leen la sección del documento que sigue a su crítica de la teoría de la guerra justa, él establece algunas condiciones –las llama criterios de juicio– que nos ayudan a considerar qué haríamos ahora dado el contexto de la guerra moderna en el que nos encontramos. Así que quiere que evaluemos moralmente tanto la práctica como la teoría, casi mirando más allá de ellas hacia un marco que las abarca pero que nos lleva más allá. Y nos ofrece nuevos criterios para una era de guerra altamente impulsada por la tecnología.

CNS: Otra cosa que nos pareció muy interesante fue –creo que este fue uno de los raros momentos en los que lo vimos pedir perdón por la tolerancia de larga data de la Iglesia hacia la esclavitud. ¿Podrías hablarme un poco qué pensaste de eso y si crees que era el momento adecuado? ¿Crees que realmente tendrá un impacto?

Rowlands: Sí. Cuando leí por primera vez esos párrafos del documento, me impactaron mucho. Y me impactaron por dos razones desde dos perspectivas diferentes. Una es que las disculpas que la Iglesia ha ofrecido a los esclavos en el pasado –desde la época de Juan Pablo II en adelante, incluidas las del Papa Francisco– han sido, en general, expresiones del más profundo dolor y arrepentimiento por la participación de cristianos individuales en la legitimación de lo que siempre es la propiedad ilegítima y la subyugación de otro ser humano. Lo que hace este texto es llevarnos un poco más allá hacia el debate sobre la Iglesia y el lenguaje de la Iglesia, no solo sobre los cristianos individuales.

Así que hay un sentido mucho mayor de responsabilidad colectiva por lo que se hace en nombre de la Iglesia. Hay un cambio en el marco lingüístico aquí que, en mi opinión, tiene que ver con llevar el tema de la esclavitud y el legado de la esclavitud a un espacio colectivo de rendición de cuentas, responsabilidad y discernimiento.

Esto enlaza con la segunda parte que más me llamó la atención, que es que no se trata solo de un momento repentino de pedir perdón por la esclavitud; sino que se da en el contexto de pensar en la esclavitud contemporánea hoy y en el hecho de que, en una era tecnológica donde existen nuevas formas de subyugación y esclavitud, la Dra. (Leocadie) Lushombo habló hoy en su intervención sobre esas nuevas formas de esclavitud en la era digital: las industrias extractivas, la minería, la trata de personas, etc. Básicamente nos está diciendo: no queremos encontrarnos dentro de 100 años en otro momento de la historia en el que, una vez más, tengamos que pedir perdón por no haber abordado la esclavitud de nuestra propia era hoy. Así que está diciendo que, si voy a hablar con autoridad –habiendo comprendido ahora la urgencia del asunto–, también debo enfrentarme al pasado histórico.

Encíclica: Las opiniones del Papa León sobre la teoría de la guerra justa y la histórica disculpa de la Iglesia por la esclavitud #Catholic –

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — En su primera encíclica, el Papa León XIV aprovechó una amplia reflexión sobre la inteligencia artificial para cuestionar si el marco de la guerra justa de la Iglesia Católica, vigente desde hace siglos, sigue siendo válido en la guerra moderna, y para pedir perdón por el papel de la Iglesia en la esclavitud.

La encíclica del Santo Padre, titulada “Magnifica Humanitas” (“Magnífica Humanidad”), se centra principalmente en el desarrollo ético de la inteligencia artificial y los peligros que plantean las armas autónomas, el poder tecnológico concentrado y la erosión de la dignidad humana. Pero en el documento, el Papa León también hace varias intervenciones más amplias sobre la guerra, la violencia y la injusticia histórica.

Al abordar estos temas, cuestionó la enseñanza católica sobre la teoría de la guerra justa en la guerra moderna y abordó la esclavitud de una manera sin precedentes.


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La teoría de la guerra justa, desarrollada en gran medida a través de los escritos de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, ha sido aceptada durante siglos dentro de la doctrina católica para determinar si la guerra podría justificarse moralmente bajo condiciones estrictas. Establece que una nación debe hacer todo lo posible por evitar la violencia, considerando el costo humano, una causa justa y el esfuerzo por entablar negociaciones diplomáticas. Recientemente ha sido invocada por la administración Trump para justificar el conflicto en curso en el Medio Oriente.

Pero el Papa León escribió que la teoría se ha vuelto cada vez más inadecuada en una era marcada por el armamento avanzado y la inteligencia artificial y “ahora está desactualizada” (el pontífice usó la palabra “outdated” en inglés, que también se puede traducir como “desfasada”. Cabe mencionar que el párrafo en cuestión de la versión en español de la encíclica explica esto de la siguiente manera: “Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la ‘guerra justa’, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto”).

“La humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón”, escribió el Papa León. “El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles”.

El pontífice también introdujo criterios adicionales que, según él, deben tenerse en cuenta antes de recurrir a la guerra, entre ellos garantizar una cadena de responsabilidad clara cuando se utilizan tecnologías automatizadas en combate, establecer un “tiempo del juicio moral” en una era en la que la inteligencia artificial puede acelerar las decisiones militares y salvaguardar a los civiles.

En otra parte de la encíclica, el Papa León abordó la participación de la Iglesia Católica en el “flagelo de la esclavitud” en términos más amplios que muchos de sus predecesores. Los papas anteriores se han disculpado por casos más específicos, como la participación cristiana en el comercio transatlántico de esclavos, pero el Papa León pareció enmarcar la responsabilidad de la Iglesia en términos más institucionales.

“Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y humillación que la esclavitud ha significado para tantas personas, en contraste con la dignidad sin límites de cada una de ellas, amadas infinitamente por el Señor”, escribió. “Por eso, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón”.

Los comentarios del Papa llamaron inmediatamente la atención porque ambos temas –la teoría de la guerra justa y la responsabilidad institucional por la esclavitud– representan enfoques novedosos. Anna Rowlands, profesora de teología política y doctrina social católica en Durham University en Inglaterra, habló con Catholic News Service sobre la importancia de las declaraciones del Papa y cómo encajan dentro de los temas más amplios de “Magnifica Humanitas”.

Esta entrevista ha sido editada para mayor claridad y brevedad:

CNS: Hablando del hecho de que esta primera encíclica aborda muchos de los temas que ha planteado a lo largo de su papado, algo que realmente nos llamó la atención fue su teoría de la guerra justa y cómo dijo que estaba desactualizada (según la traducción en inglés de la encíclica). Me gustaría conocer su opinión al respecto. Si está desactualizada, ¿habrá una nueva teoría que la reemplace? ¿Ve elementos de eso a lo largo de esta encíclica

Rowlands: Bueno, en realidad, el Papa León se suma a una conversación que lleva tiempo desarrollándose a través de encíclicas recientes y documentos eclesiásticos más amplios sobre cómo mantenemos exactamente el dinamismo del compromiso de la Iglesia con la paz como el único y verdadero objetivo final a la vista. Así que la tradición de la guerra justa se desarrolló, obviamente, desde la Iglesia primitiva, desde los primeros siglos –incluida la contribución muy significativa de Agustín a ella, la contribución de Santo Tomás de Aquino– y luego, en la era moderna, esa tradición se desarrolló para tratar de averiguar cómo mantener la paz en el mundo y fomentar la idea de que se podían construir comunidades humanas sostenibles, estables y comprometidas con la justicia.

Así que la pregunta es: ¿en qué medida la teoría de la guerra justa –que es una teoría, una forma de pensar colectivamente sobre cómo alcanzar esos fines– sirve como marco, como una especie de arquitectura moral para pensar en el mundo en el que vivimos hoy?

Y en los últimos papados –no solo el del Papa León en este momento, sino en los últimos papados– ha habido un intento de reevaluar la utilidad de esa teoría para el mundo moderno. Sin rechazar la teoría de plano, la valoración ha sido: a veces puede ser demasiado fácil invocar la teoría de la guerra justa en el mundo en el que vivimos ahora, demasiado rápido para justificar la violencia, la intervención y la fuerza, en lugar de hacer una pausa y tomar distancia de ella.

Así que la pregunta es: ¿puede la teoría de la guerra justa utilizarse a veces para justificar la violencia donde tal vez queramos ver paz? No es que la Iglesia haya rechazado esa tradición –y vimos al Papa León hacerlo muy recientemente–; él se basó en la tradición de la guerra justa en relación con Irán y el conflicto allí, para decir que debemos recordar que esto no cumple con los criterios de la teoría de la guerra justa. Eso es lo que muchos de los obispos estadounidenses –los obispos de EE.UU.– también están diciendo. Así que seguimos basándonos en eso. Se puede ver su utilidad e importancia ahí.

Pero lo que hace la encíclica es decir que no confiemos solo en eso y que debemos continuar este discernimiento permanente sobre el desempeño moral de la teoría de la guerra justa. ¿En qué medida nos ayuda a alcanzar los verdaderos fines, que son una paz justa para todos dentro de un orden global y también dentro de las naciones? Y así, en este momento, la encíclica nos insta a decir que no se puede utilizar la teoría de la guerra justa como un medio legítimo para precipitarse hacia la agresión y la violencia; y que necesitamos encontrar algo así como una teoría de la guerra justa plus para alcanzar verdaderamente los fines de la paz justa. Recuerden, ese es el enfoque. No es solo una consideración de libro de texto que nos permita legitimar la dominación.

Y lo que es realmente importante aquí es que él está evaluando la teoría de la guerra justa en una era tecnológica. Porque todo en este documento analiza lo que significa vivir en un tiempo, una era, un momento en el que la tecnología –estamos aquí sentados con micrófonos, ahora tú estás frente a una computadora portátil– está totalmente presente en esta conversación.

¿Cómo afecta eso a la guerra Y él deja muy claro que conduce a la despersonalización, conduce a una aceleración, a una rapidez en las decisiones. Y parece significar que tenemos una comprensión mucho menos tangible de lo que realmente implica cualquier uso de la violencia –incluso si fuera en defensa propia, legítima– y de cómo se crean intervalos de reflexión, verdadera transparencia y rendición de cuentas. Así que, si leen la sección del documento que sigue a su crítica de la teoría de la guerra justa, él establece algunas condiciones –las llama criterios de juicio– que nos ayudan a considerar qué haríamos ahora dado el contexto de la guerra moderna en el que nos encontramos. Así que quiere que evaluemos moralmente tanto la práctica como la teoría, casi mirando más allá de ellas hacia un marco que las abarca pero que nos lleva más allá. Y nos ofrece nuevos criterios para una era de guerra altamente impulsada por la tecnología.

CNS: Otra cosa que nos pareció muy interesante fue –creo que este fue uno de los raros momentos en los que lo vimos pedir perdón por la tolerancia de larga data de la Iglesia hacia la esclavitud. ¿Podrías hablarme un poco qué pensaste de eso y si crees que era el momento adecuado? ¿Crees que realmente tendrá un impacto?

Rowlands: Sí. Cuando leí por primera vez esos párrafos del documento, me impactaron mucho. Y me impactaron por dos razones desde dos perspectivas diferentes. Una es que las disculpas que la Iglesia ha ofrecido a los esclavos en el pasado –desde la época de Juan Pablo II en adelante, incluidas las del Papa Francisco– han sido, en general, expresiones del más profundo dolor y arrepentimiento por la participación de cristianos individuales en la legitimación de lo que siempre es la propiedad ilegítima y la subyugación de otro ser humano. Lo que hace este texto es llevarnos un poco más allá hacia el debate sobre la Iglesia y el lenguaje de la Iglesia, no solo sobre los cristianos individuales.

Así que hay un sentido mucho mayor de responsabilidad colectiva por lo que se hace en nombre de la Iglesia. Hay un cambio en el marco lingüístico aquí que, en mi opinión, tiene que ver con llevar el tema de la esclavitud y el legado de la esclavitud a un espacio colectivo de rendición de cuentas, responsabilidad y discernimiento.

Esto enlaza con la segunda parte que más me llamó la atención, que es que no se trata solo de un momento repentino de pedir perdón por la esclavitud; sino que se da en el contexto de pensar en la esclavitud contemporánea hoy y en el hecho de que, en una era tecnológica donde existen nuevas formas de subyugación y esclavitud, la Dra. (Leocadie) Lushombo habló hoy en su intervención sobre esas nuevas formas de esclavitud en la era digital: las industrias extractivas, la minería, la trata de personas, etc. Básicamente nos está diciendo: no queremos encontrarnos dentro de 100 años en otro momento de la historia en el que, una vez más, tengamos que pedir perdón por no haber abordado la esclavitud de nuestra propia era hoy. Así que está diciendo que, si voy a hablar con autoridad –habiendo comprendido ahora la urgencia del asunto–, también debo enfrentarme al pasado histórico.